
La plataforma que convirtió el juego en un lienzo para la creación de universos ha redefinido el entretenimiento y la interacción social. Pero mientras su valoración se dispara y las marcas de lujo colonizan sus mundos virtuales, Roblox enfrenta el colosal desafío de gobernar una metrópolis digital con una economía compleja y una población que exige seguridad y equidad.