
En un evento interno, Elon Musk y su equipo dibujaron una hoja de ruta que mezcla modelos, mensajería, pagos y —a largo plazo— infraestructura espacial. La promesa: ganar la carrera de la inteligencia artificial no solo con mejores algoritmos, sino con más cómputo, más energía y un “sistema operativo” social-financiero donde la IA viva integrada.
















