
La ciencia deportiva le ganó tiempo a la vejez del fútbol
Redacción MBA
Messi ya debería estar retirado. Eso decían los cronistas después de la eliminación de Argentina en Rusia 2018, cuando el rosarino tenía 31 años y todo indicaba que el Mundial siguiente lo encontraría fuera de las canchas de elite. Ocho años y dos Copas del Mundo más tarde, a los 39, sigue jugando en el Inter Miami y disputando torneos internacionales, mientras comparte vestuario mundialista con Cristiano Ronaldo (41), Luka Modric (40) y el arquero Craig Gordon (43). El fenómeno no es anecdótico ni exclusivo de un puñado de genios: el Mundial 2026 reunió a ocho jugadores de más de 40 años, una cifra que supera la suma de las siete apariciones registradas en las 22 ediciones anteriores del torneo. Lejos de ser una anécdota individual, se trata de la evidencia más visible de una transformación estructural en la manera de administrar el cuerpo de un deportista de elite.
Una tendencia que empezó hace tres décadas
El envejecimiento de la elite futbolística no arrancó con Messi ni con este Mundial. Un estudio sobre casi 30 temporadas de la Champions League, citado por el catedrático de la Universidad de Vigo Carlos Lago, muestra que la edad promedio de los jugadores subió de 24,9 años en la temporada 1992-93 a 26,5 años en 2017-18. El dato desmiente la idea de que el fútbol se está quedando sin sangre joven: en el mismo Mundial 2026 debutaron figuras adolescentes como Lamine Yamal o Endrick, lo que sugiere que conviven dos fenómenos paralelos. El fútbol no envejece porque falten recambios, sino porque los veteranos deciden —y pueden— seguir compitiendo más tiempo del que permitía la generación anterior.


Por qué el cuerpo ya no manda solo
La ciencia deportiva ubica el pico de rendimiento físico entre los 25 y los 30 años, con variaciones según la posición. Un estudio de largo plazo sobre futbolistas españoles de elite encontró que la pérdida de resistencia y velocidad explosiva después de esa edad golpea con más fuerza a laterales, mediocampistas y delanteros, roles que dependen de la aceleración. Sin embargo, esa caída física convive con una mejora del rendimiento técnico-táctico: los jugadores mayores ejecutan más pases exitosos y leen mejor los espacios, compensando con inteligencia de juego lo que pierden en piernas. El doctor en Fisioterapia Carlos Villarón, de la Universidad Europea de Valencia, resume el cambio de paradigma en el entrenamiento: ya no se trata de entrenar más, sino de controlar la carga con tecnología y adaptar cada sesión al jugador individual.
El negocio detrás de la recuperación
Lo que antes era intuición de kinesiólogo hoy es una cadena de datos y protocolos. Los clubes de elite usan chalecos con GPS para monitorear en tiempo real la fatiga muscular y prevenir lesiones, una práctica que algunos especialistas ya llaman Ciencia del Deporte 3.0. A eso se suman rutinas de recuperación estandarizadas: inmersión en agua fría de 10 a 15 minutos a temperaturas de entre 10°C y 15°C, y sesiones de crioterapia en cámaras que bajan de los -110°C durante uno a tres minutos. Una revisión de 2026 firmada por el investigador Peter Krustrup confirmó que la inmersión en agua fría acelera la restauración de fuerza y reduce los marcadores de daño muscular en sangre. La regla de los cinco cambios, vigente desde 2020, terminó de darle sentido económico a toda esa inversión: permite repartir minutos entre estrellas veteranas sin forzarlas a jugar 90 minutos completos cada partido.
Ese ecosistema —wearables, cámaras de frío, nutrición personalizada, análisis de datos con inteligencia artificial para procesar la carga fisiológica de cada jugador— tiene un costo que solo pueden afrontar clubes y selecciones con presupuestos de primer nivel. El especialista Alejandro López señaló que ya hay equipos que contratan profesionales de IA exclusivamente para gestionar esos datos y extender la vida útil de sus figuras. La pregunta que rara vez se hace en las notas triunfalistas sobre Messi o Cristiano es quién queda afuera de esa ecuación: los clubes de ligas menores, las selecciones sin recursos y los futbolistas que no tienen sponsors dispuestos a financiar un cuerpo médico de lujo.
La longevidad como ventaja competitiva y como brecha
Hay una paradoja en el centro de esto: la ciencia que extiende la carrera de Messi es la misma que profundiza la desigualdad entre el fútbol de elite y el resto. Mientras el Inter Miami o la selección argentina pueden costear equipos de fisiología y recuperación de última generación, la mayoría de los clubes de la Liga Profesional de Fútbol argentina siguen operando con estructuras médicas mucho más modestas. El fenómeno tampoco es exclusivo del deporte: la misma lógica de monitoreo de fatiga y prevención de lesiones empieza a discutirse en ámbitos laborales donde se plantea extender la vida productiva de trabajadores mayores, aunque con una diferencia de escala presupuestaria que vuelve difícil trasladar el modelo futbolístico a una pyme o a un sistema de salud pública.
El caso de Messi funciona como vidriera de una tendencia más amplia: la ciencia del deporte demostró que la edad cronológica dejó de ser el techo que parecía hace una década, siempre que exista la inversión necesaria para sostenerla. Queda por verse si esa capacidad de estirar la vida útil de un cuerpo de elite puede democratizarse hacia el resto del fútbol y, más allá de la cancha, hacia otras profesiones donde la edad todavía se trata como un límite fijo antes que como una variable manejable.




Globant lleva su IA al Mundial, pero Wall Street duda

La nueva ley societaria abre la puerta a empresas operadas con IA y menos control

Isomorphic Labs levanta USD 2.1 mil millones y promete “resolver todas las enfermedades” con IA

Encíclica e IA: León XIV pone a Roma a discutir el poder

Kicillof arma su mesa tech: qué hay detrás del nuevo COPEC

Anthropic corrió el debate sobre IA: menos ciencia ficción, más poder, cómputo y empleo

El sargento detenido por apostar con datos secretos en Polymarket

La tarjeta Nexo llega a Argentina con beneficios y cashback.

Nuevo ChatGPT Live de OpenAI permite interrumpirse al hablar

Anthropic descubre como Claude piensa en silencio antes de responder

Apple acusa a OpenAI de robar los secretos del iPhone

Uber compra PedidosYa: Argentina queda en manos de un solo gigante


La ciencia deportiva le ganó tiempo a la vejez del fútbol




