Cuatro arquitecturas compiten por salir del laboratorio, mientras gigantes y startups venden potencia futura sobre un problema mucho más urgente: la seguridad digital global podría quedar vieja antes de que la industria madure.
Google habilitó de forma progresiva la opción de renombrar cuentas Gmail a otra dirección @gmail.com, manteniendo todos los correos, archivos y accesos anteriores. El proceso tiene límites precisos que vale conocer antes de activarlo.
La biotecnológica de Alphabet cierra una megarronda que la convierte en uno de los jugadores mejor financiados de la IA aplicada a fármacos, mientras su motor IsoDDE promete ir más allá de AlphaFold y tensiona el modelo tradicional de I+D.
Google presentó modelos nuevos, sí, pero el movimiento más profundo fue otro: convirtió a Search, Gemini, Workspace, Chrome y Android en la base de una red de agentes que trabajan, monitorean y ejecutan tareas en segundo plano.
La apuesta de Alphabet combina capital, nube y poder de cómputo: arranca con USD 10.000 millones y puede escalar a USD 40.000 millones si la startup cumple metas de desempeño.
El modelo más rápido y económico de la serie Gemini 3 llega para redefinir los límites del procesamiento a escala, con un precio de apenas $0,25 por millón de tokens y un rendimiento que supera a su predecesor en velocidad y calidad.
La nueva herramienta de Google Labs promete resolver el divorcio entre IA genérica y branding consistente: lee tu web, aprende tu identidad y genera campañas completas alineadas con tu marca.
Mientras el mundo de la IA celebra a GPT‑5.2 como el nuevo estándar para el trabajo profesional, Google mueve la batalla a otro frente: el navegador. Con Disco y sus GenTabs, convierte tus pestañas abiertas en mini‑apps funcionales sin que tengas que escribir una sola línea de código, abriendo la puerta a una nueva ola de micro‑SaaS nacidas directamente desde la navegación cotidiana.
La contienda entre gigantes tecnológicos ha evolucionado desde las primeras batallas por el dominio del software hasta la nueva frontera de la computación cuántica. A medida que nos adentramos en 2025, dos contendientes emblemáticos se perfilan en este campo: el procesador Nighthawk de IBM y el Willow de Google.
Un paper científico de Google Research promete resolver el olvido catastrófico de la inteligencia artificial con una arquitectura que imita la memoria humana y organiza el conocimiento en Múltiples niveles de actualización.
Google da un paso decisivo hacia modelos de IA que razonan como humanos, manejando tareas complejas desde la planificación diaria hasta el desarrollo de software. Este avance, detallado en el anuncio reciente de la compañía, abre debates sobre cómo integrar tales capacidades en sociedades desiguales, donde la tecnología promete eficiencia pero también exige equidad.
La startup de inteligencia artificial Anthropic selló un acuerdo histórico con Google Cloud para acceder a hasta un millón de TPUs en 2026. El pacto, valuado en decenas de miles de millones, reconfigura la competencia global por el dominio del cómputo y plantea interrogantes sobre sostenibilidad, concentración de poder y el futuro de la infraestructura que mueve la IA.
Incluidos Argentina y Brasil, la herramienta experimental de Google que permite construir aplicaciones web con lenguaje natural se expande globalmente tras tres meses en Estados Unidos, democratizando el desarrollo de software con modelos Gemini, Imagen y Veo.
La nueva plataforma experimental de Google promete transformar a cualquier persona en diseñador de interfaces, pero plantea interrogantes sobre el futuro del diseño profesional
Google anuncia un cambio histórico en su motor de búsqueda: la llegada de AI Mode. Esta nueva era no solo replantea cómo los usuarios encuentran información, sino que también marca el inicio de un choque de titanes en la industria tecnológica, donde la inteligencia artificial ya no es un complemento, sino el centro mismo de la experiencia digital.
Google presentó Gemini 2.5 Flash Image, un modelo nativo de generación y edición visual que combina conocimiento del mundo, fusión de múltiples imágenes y control fino por texto. Más que otra IA “que dibuja”, propone un flujo donde pensar y editar ocurren en la misma conversación, con costos y latencias pragmáticos para creadores, pymes y equipos de producto.
Las medidas ordenadas por el juez esquivan la ruptura estructural de la empresa: obligaciones de compartir datos y restricciones sobre contratos exclusivos que apuntan a abrir el mercado sin desarmar la empresa. Nosotros analizamos qué significa realmente este remedio limitado para la competencia, para la industria de la publicidad digital y para los usuarios cotidianos; y por qué la irrupción de la inteligencia artificial cambió el tablero en pleno proceso judicial.
Google presentó Nano Banana, su nuevo modelo de edición y generación de imágenes por IA integrado en Gemini. No solo cambia la forma en que creamos contenido visual: también está al alcance de cualquiera con un clic. Analizamos su impacto en la industria, sus riesgos y, sobre todo, cómo empezar a usarlo hoy mismo.
La inteligencia artificial generativa se consolida como motor de la economía digital, pero detrás de cada respuesta se esconde un costo invisible: millones de litros de agua, gigavatios de energía y toneladas de residuos electrónicos. La revolución que promete transformar el futuro podría estar poniendo en jaque los recursos más críticos de nuestro presente.
Kaggle Game Arena propone un nuevo estándar para medir la inteligencia artificial: en lugar de exámenes estáticos, modelos compitiendo en juegos estratégicos. El debut con el ajedrez reunió a gigantes como Google, OpenAI y xAI, y abrió la puerta a un futuro donde la IA se evalúa como un atleta en la arena: bajo presión, en movimiento y con la mirada pública como juez.
OpenAI anunció el lanzamiento de su propio navegador web, buscando competir directamente con Google Chrome y Microsoft Edge. ¿Puede esta propuesta revolucionar el mercado actual de navegadores?
Exploramos a fondo cómo la inteligencia artificial generativa de Google, Veo, está democratizando la producción de video y abriendo nuevas fronteras para creadores y empresas, con implicaciones profundas en la economía digital y los mercados de contenido.
Un salto cuántico en conectividad y tecnología. Descubre cómo TAARA y su innovador TAARA Chip están transformando la forma en que entendemos el internet por luz, prometiendo velocidades sin precedentes y abriendo la puerta a un futuro digital.
Bajo la figura de DAO (Sociedad Descentralizada Autónoma Operativa), el proyecto que reemplaza la ley 19.550 no solo digitaliza trámites y flexibiliza tipos societarios: también habilita empresas operadas por IA y empuja una discusión incómoda sobre control, trabajo, responsabilidad y jurisdicción.
Claude Fable 5 marca un giro en la industria: los modelos más capaces ya no se liberan “tal cual”, sino con filtros, desvíos automáticos y una retención obligatoria de información que redefine la relación entre potencia, privacidad y acceso.
Microsoft alerta por la IA que devora conocimiento productivo. El CEO de la empresa, Satya Nadella, propone que la ventaja en la era agéntica no estará en elegir el mejor modelo, sino en convertir procesos, memoria y criterio propio en una capa de aprendizaje que la firma pueda controlar y defender.
El Banco Central de Brasil construyó en cinco años la infraestructura de pagos más adoptada del mundo. Con 80.000 millones de transacciones en 2025, Pix no solo superó al efectivo y al plástico: bancarizó a 71 millones de personas que el mercado privado nunca había alcanzado.
Trump anunció que Apple e Intel acordaron diseñar y fabricar semiconductores en suelo estadounidense. Las acciones del gigante de Santa Clara saltaron cerca de 10% en el premercado y apuntan a máximos históricos.
Veinte años de hermetismo se derrumbaron cuando el directorio de miembros de Dialog quedó incrustado en el código fuente de su propio sitio web, visible para cualquier persona con las herramientas mínimas de inspección. La filtración dejó al descubierto el directorio, la lógica interna y la agenda de Dialog, el club privado que conecta magnates tecnológicos, funcionarios, militares y financistas fuera de la vista pública.
El modelo más capaz de OpenAI hasta la fecha queda retenido en manos de apenas 20 organizaciones aprobadas por la Casa Blanca, mientras la empresa acata las restricciones pero advierte que ese mecanismo no puede convertirse en la norma.