Un nuevo trabajo sobre modelos de lenguaje sugiere que la inteligencia artificial no “siente”, pero sí organiza parte de su conducta alrededor de conceptos emocionales que afectan decisiones, preferencias y hasta conductas de riesgo.
La empresa detrás de Claude fijó públicamente límites a la colaboración militar: no permitirá que su IA se use para vigilancia masiva doméstica ni para armas totalmente autónomas, aun bajo amenaza de sanciones y estatización forzada.
El un post en X, Sam Altman comparte que “OpenAI ya consiguió el acuerdo con el Departamento de Guerra”, reabre el debate sobre la alianza entre Big Tech y el complejo militar estadounidense, con enormes implicancias geopolíticas y éticas para la IA generativa.
El uso de la IA de Anthropic en la operación para capturar a Nicolás Maduro abre una nueva fase en la militarización de modelos generativos, tensiona la agenda de “IA segura” y deja a las Big Tech frente a un dilema incómodo: negocio, poder y ética ya no se pueden separar.
La biotecnológica de Alphabet cierra una megarronda que la convierte en uno de los jugadores mejor financiados de la IA aplicada a fármacos, mientras su motor IsoDDE promete ir más allá de AlphaFold y tensiona el modelo tradicional de I+D.
Google habilitó de forma progresiva la opción de renombrar cuentas Gmail a otra dirección @gmail.com, manteniendo todos los correos, archivos y accesos anteriores. El proceso tiene límites precisos que vale conocer antes de activarlo.
Strauss Zelnick, el CEO de Take-Two cree en la inteligencia artificial como motor de productividad, pero sostiene con convicción que ningún modelo de lenguaje puede fabricar el próximo Grand Theft Auto. La paradoja de un ejecutivo "all in" que también cerró su propio equipo de IA.
Microsoft presentó una portátil de 15 pulgadas con chip NVIDIA, hasta 128 GB de memoria unificada y una promesa ambiciosa: correr IA pesada en local, justo cuando el costo por token vuelve a escena.
Cuatro arquitecturas compiten por salir del laboratorio, mientras gigantes y startups venden potencia futura sobre un problema mucho más urgente: la seguridad digital global podría quedar vieja antes de que la industria madure.
Bajo la figura de DAO (Sociedad Descentralizada Autónoma Operativa), el proyecto que reemplaza la ley 19.550 no solo digitaliza trámites y flexibiliza tipos societarios: también habilita empresas operadas por IA y empuja una discusión incómoda sobre control, trabajo, responsabilidad y jurisdicción.
Claude Fable 5 marca un giro en la industria: los modelos más capaces ya no se liberan “tal cual”, sino con filtros, desvíos automáticos y una retención obligatoria de información que redefine la relación entre potencia, privacidad y acceso.