Rockstar Games eligió a Netflix, y no a YouTube, para mostrar por primera vez jugabilidad de Grand Theft Auto VI. La decisión abre una discusión sobre quién controla la distribución de las noticias más esperadas de la industria del entretenimiento.
Strauss Zelnick, el CEO de Take-Two cree en la inteligencia artificial como motor de productividad, pero sostiene con convicción que ningún modelo de lenguaje puede fabricar el próximo Grand Theft Auto. La paradoja de un ejecutivo "all in" que también cerró su propio equipo de IA.
El rastreo de una dirección cripto encontrada en el teléfono de Fernando Cerimedo abrió una línea de investigación en Bolivia sobre operaciones por decenas de millas de dólares y conexiones con billeteras de mayor volumen. Pero la transparencia de la blockchain no reemplaza una prueba judicial de titularidad ni de origen de los fondos.
Más de 100 compañías tecnológicas, financieras y de ciberseguridad firmaron un llamado global para reforzar defensas antes de que los modelos de IA se conviertan en viejas fallas digitales en ataques masivos. La advertencia no es futurista: hospitales, redes de agua, bancos y servicios públicos aparecen como los sectores más expuestos.
La expansión de los modelos generativos ya no depende solamente de mejores aplicaciones. Chips, energía, centros de datos, inversión y reglas de acceso empiezan a definir una nueva disputa económica: quién puede usar la IA para crear valor y quién queda condicionado por proveedores externos.
OpenAI presentó GPT-6 Astra, un modelo que combina mejor desempeño en tareas profesionales, uso autónomo de computadoras y capacidades de ciberseguridad que obligan a replantear qué controles necesitan empresas, gobiernos y desarrolladores.
Un sistema interno de OpenAI habría demostrado que las ecuaciones de Navier-Stokes pueden desarrollar una singularidad en tiempo finito. La prueba fue formalizada en Lean, pero todavía enfrenta la revisión de especialistas y quedó rodeada por denuncias de posible apropiación de trabajo ajeno.
Jacob Coxon dejó Anthropic con una advertencia extrema sobre la inteligencia artificial automejorable. Más allá del tono apocalíptico, su decisión vuelve visible una tensión concreta: las empresas que prometen construir sistemas seguros también compiten por llegar primero.
Dario Amodei, CEO de Anthropic, propuso que los laboratorios de frontera sometan sus sistemas a evaluadores externos permanentes y coordinen límites de seguridad. El planteo llega después de incidentes que muestran que los agentes de IA ya pueden eludir controles, colaborar fuera de las reglas e ingresar a infraestructuras ajenas.